Álvaro Giménez, el indestructible inventor que ha llevado la tecnología al mundo de la caza

Álvaro Giménez, el indestructible inventor que ha llevado la tecnología al mundo de la caza

Aunque vinculado al mundo de los seguros con la empresa familiar ‘San Felipe, 11’, que representa en exclusiva a ‘Seguros Zurich’ en Córdoba, Álvaro Giménez García-Courtoy tiene también pasión por la caza y el campo desde chico. Esa afición se transformó en el impulso por desarrollar ideas que mejorasen algunos aspectos de ese mundo. Y así surgió su faceta de inventor con diversas patentes, algunas como veremos lejos del mundo de la caza. Es además uno de los pocos  inventores cordobeses que primero llega a fabricar el invento, y luego consigue poner en marcha una empresa para venderlos, en este caso ‘Comederos BSF’, que cuenta además desde hace poquito con su tienda en Amazon con venta para toda Europa, hasta ahora circunscrita a España.

El comedero para venados en acción

Toda la imaginación empleada en los inventos empezó a hacerse efectiva en el año 2018, con un comedero para venados. «Establece un umbral de altura regulable, por lo que reciben comida sólo los animales que lleguen a ese umbral». Al ser los comederos en el caso de los venados un plus, el objetivo es que solamente los machos accedan a este alimento para así conseguir un mayor crecimiento de la cornamenta. Salió a la venta en junio de 2021. Antes de este primer invento, Giménez había tenido un leve contacto con la tecnología y fabricado artesanalmente unas lámparas de observación a larga distancia también con luz infrarroja.

Tras el comedero de venados llegaron otros dos, pero dedicados a jabalíes, el ‘BSF jabalíes’ y el ‘BSF aguardos’. Precisamente el último es más sencillo, pues cuenta con un ingenio mecánico para  que solamente coma el jabalí. El primero añade un dispositivo electrónico como el de venados, que consigue regular la demanda, es decir, «el venado o jabalí va, supera el filtro que establece la máquina, le da una ración de comida, y luego la máquina descansa un tiempo para que ese animal coma y se vaya».

El comedero de jabalíes

El invento más reciente, concedido por la ‘Oficina de patentes y marcas’ el pasado 26 de abril, es un comedero para crías de jabalí. Consiste en la introducción en una jaula del mismo mecanismo que opera en el ‘BSF jabalíes’. En dicha jaula, por su tamaño, sólo pueden entrar las crías. Cuando la cría levanta la trampilla y se lleva una ración, activa un dispositivo que echa comida fuera de la jaula para la madre. El objetivo es que la comida se dirija a adultos con crías, pues ningún adulto sin crías puede acceder al alimento.

Todos los comederos tienen un fácil mantenimiento. Además cuentan con una placa electrónica que se puede desinstalar muy fácilmente con cuatro clips por si el usuario necesitase mandarla para una reparación. Además algunos comederos se envía ya montados, otros necesitan apenas un acople.

‘Comederos BSF’ tiene máquinas funcionando ya en Málaga, Albacete, Cáceres y Guadalajara. También se vende en varias armerías españolas.

LAS APP’S Y LAS ESTADÍSTICAS

El dispositivo de los comederos, mediante una app, manda constante información al móvil del usuario, de forma que puede tener un control estadísticos absoluto sobre su funcionamiento, ya que se registran datos concretos de todo tipo. Se puede saber desde si se ha producido un atasco de comida hasta si se ha acabado, por ejemplo, además de otras muchas cuestiones. En un futuro además, con la posible extensión de estos comederos se podrían tener estadísticas amplias. «Al final el usuario es como si pisase el campo desde su casa y lo percibiese como un niño a un videojuego».

LOS SINSABORES DEL INVENTOR Y EL ESPÍRITU DE SUPERACIÓN

Este camino no ha sido fácil porque como reconoce, «el mundo de las patentes es absolutamente demoledor porque nadie te va a comprar la idea, ni nadie te va a comprar un royaltie». La financiación es tan complicada que para montar su empresa Giménez se ha jugado buena parte del dinero propio, ya que lo primero es fabricar el dispositivo, que funcione y más tarde fabricarlos en serie o demanda. En estos momentos se ocupa de todo, desde las labores de atención a los clientes hasta las comerciales o incluso las de distribución. «Cuando un inventor hace un invento tiene que pensárselo bien, porque lo más seguro es que él tenga que desarrollar el producto». Por ejemplo con el primer comedero estuvo dos años haciendo desarrollos mecánicos y electrónicos, con una grandísima inversión de tiempo y dinero y tras sufrir la indiferencia de empresas de sectores relacionados, desde el mundo del metal hasta el de los piensos cinegéticos. El inventor cordobés concluye con sentido del humor: «ya he aprendido a ser indestructible».

Tras la exposición del invento en la Feria de la Caza de Madrid, lo que generó bastante expectación y fue un empujoncito tras el que vinieron otras ferias de importancia.

Todo esto muestra cómo el mundo de las patentes requiere de ideas claras pero también tesón e inversión nada fácil de conseguir para llevar a buen puerto la idea inicial.

INVENTOS AL MARGEN DE LA CAZA

La creatividad de Giménez, como indicamos al principio, no se queda en el mundo de la caza, sino que también se dirige a áreas completamente apartadas de esa actividad. Como ven en el vídeo de abajo también ha inventado un tapón de fregadero similar a los que hay en muchas casas y que se cierra girando el tornillo. Para sacudir los restos que quedan a veces, el usuario tiene que cogerlo por ese tornillo o bien por abajo, pero en ambos casos la mano queda muy cerca de la suciedad. Con el dispositivo que se estira la mano queda bien lejos como pueden ver.