De España a Estados Unidos y de ahí a Taiwán

Francisco José Páez, el inventor, artista y trotamundos cordobés que combate el frío y la nieve

Francisco José Páez, el inventor, artista y trotamundos cordobés que combate el frío y la nieve

Es cordobés y se llama Francisco José Páez, pero su nombre en chino es Fang Feng Shuo, pues se lo tuvo que cambiar legalmente como requisito para vivir en Taiwán (se escribe 方逢碩). Desde allí acaba de formar una empresa junto a su socio, el estadounidense de ascendencia mejicana Hiram Enrique Balderrama Licea. ¿Cuál ha sido el invento? Se trata de una correa de fácil colocación en cualquier pala existente en el mercado y con capacidad de aventar la nieve al descargar de la pala de forma oblicua. De hecho Páez ha patentado tanto la correa como una pala con la correa incorporada. En el vídeo de Youtube al final del reportaje pueden ver algo similar, aunque por decirlo así más casero y sencillo, pero ayuda a entender de qué se trata exactamente.

En ciudades muy frías, en las que hay que quitar la nieve a paletadas, como se dice coloquialmente, el movimiento de agacharse y lanzar la nieve puede producir notables dolores de espalda o lesiones de importancia a los trabajadores encargados de tal faena o a particulares en sus terrenos por ejemplo a causa de la edad. La correa acorta dicho movimiento y evita tanta inclinación, además de ayudar a lanzar la nieve lejos con esa ayuda de la mano izquierda. Ese tipo de correa ya se utilizaba, pero el inventor cordobés le añadió algunos ingenios que mejoran muchísimo su uso.

¿Cuáles son las mejoras? «La diferencia es que la forma de unir la correa a la pala es con una tira de velcro con la que se rodea la pala y es suficiente para que no se mueva; además se puede alargar o acortar con una hebilla». El velcro (la tira roja que pueden ver en la foto pequeña) va para la parte de arriba de la pala y además sirve de bandolera para que el usuario se la pueda colgar.

El producto ya está fabricado y las primeras 200 muestras a punto. La idea de Páez es intentar comercializar el invento tanto en Oriente, como Estados unidos o Europa. Estos tres continentes están unidos como veremos por una vida llena de peripecias que el inventor cordobés narra con extraordinario sentido del humor. Su faceta de inventor surgió, como indica, de la nada, por su pura personalidad creativa. Ya en 1998 patentó un tapón con una especie de fuelle para ponérselo a las botellas de refrescos y que no perdieran gas, pero sus últimos inventos están ligados a sus aventuras y desventuras.

Y es que este pintor, pues estudió bellas artes, se dedicaba a realizar pinturas murales en colegios y guarderías por ejemplo, o bien esculturas y dibujos para eventos como el extinto y exitoso ‘Animacor’. Pero con la llegada de la crisis económica en el 2008, la Junta de Andalucía dejó de pagar una serie de cantidades a las guarderías, que eran su núcleo de trabajo más fuerte. A su vez era presentador en el también extinto (por la misma crisis) Canal Sur 2, y en concreto en un programa infantil muy conocido: ‘La banda’. Allí se ocupaba de la sección, propuesta por él mismo, ‘La bricobanda’.

Así que impelido por la crisis por varias vías, y aconsejado por una amiga, se plantó en Estados Unidos casi con lo puesto. Estuvo durmiendo en una cochera y también en un coche. Su primer empleo americano fue limpiar un supermercado. Pero vio, por sus habilidades en carpintería, un camino en la construcción de casas en madera, algo muy propio de ese país y nada implantado en España. Y en ese sector fue escalando posiciones hasta estar muy bien establecido. Recibió bastante ayuda, como reconoce, por parte de la masonería, pues se inició en la Gran Logia de la Comunidad Andaluza N1, durante un periodo que vivió en Sevilla.

Precisamente trabajando en la construcción de un hotel en la gélida Minneapolis, se le ocurrió otro invento. Vio que los necesarios pasamontañas para mitigar las bajísimas temperaturas dejaban desprotegida boca y nariz, que terminaban heladas del vaho propio. Y así diseñó unos pasamontañas especiales que derivaban el propio aliento hacia dos tubos laterales, evitando ese perjuicio a la boca y la nariz… y encima calentando las orejas y el cuello.

Durante años, y con base en Colorado, Páez trabajó por multitud de estados americanos, y además nunca dejó de pintar, tanto cuadros como murales. Y lo sigue haciendo. Su obra la pueden ver en esta página. En ella se resumen algunas de sus múltiples facetas.

Tras su estancia de varios años en Estados Unidos llegó por amor a Taiwán en septiembre de 2018. Allá es responsable de diversas pinturas murales en Taipei. Por cierto la pintura le hizo conocer a su esposa (no aquella mujer por la que se fue a Oriente), con la que lleva casado dos años.

«A mí lo que me gusta es pensar y resolver» afirma este cordobés trotamundos que se las está viendo y deseando con el idioma chino para poder montar su empresa en Taiwán, aunque ya conoce suficientemente bien el idioma. Y gracias a ese gusto por pensar y resolver, cuenta ya con nuevas ideas en mente que esperamos conocer muy pronto.