Las empresas más antiguas de Córdoba: Taberna San Cristóbal, más de medio siglo manteniendo la esencia de los viejos bares cordobeses

Según indica Cordobapedia, hay tres teorías para explicar el origen del nombre Los Olivos Borrachos. Una dice que este barrio de Córdoba se llama así por la mezcla de olivos y vides que hubo en la zona. Otra que tras los acuerdos alcanzados en una feria de ganado que se celebraba en el lugar, los tratantes se quedaban festejando con vino tras el apretón de manos. La última que fue zona en la que se concentraban aficionados a los naipes, por los que las familias mandaban a los niños a que llevasen vino a los que allí se jugaban los cuartos, finalmente borrachos que bebían y bebían en esa zona de olivos. Y al vino y a los Olivos Borrachos está ligada la historia de la Taberna San Cristóbal, inaugurada en Ciudad Jardín el 11 de febrero de 1967.

Y es que el germen de este negocio, siempre en manos de la familia Salcedo y sus herederos, está precisamente en el Bar Salcedo que empezó su andadura en los Olivos Borrachos en 1924. Al frente José Salcedo,  su hijo José Salcedo y Rafaela Molina, bisabuelo y abuelos respectivamente de la actual generación compuesta por Rafa Salcedo y los hermanos Pedro Salcedo y José Luis Salcedo, quien nos cuenta la historia.

Aquel Bar Salcedo, situado en la calle Mariano de Cavia, se encontraba en unos Olivos Borrachos muy distintos a los de hoy, pues allí se situaron los muelles y talleres del tren, por lo que el barrio estaba en gran medida compuesto por ferroviarios. Existía además un apeadero ligado a una de las anécdotas en aquellos orígenes de la que después fuera Taberna San Cristóbal. Procedente del estraperlo, y almacenada en los trenes que allí paraban, la Taberna Salcedo ofrecía café de contrabando hecho primorosamente en una máquina de café procedente de Alemania. Eran tiempos de mucho café, mucho vino, mucho anís y mucha aguardiente. Y poco comer. Aunque en este sitio ya se ponían algunos  platos, como rabo de toro, aunque arreglado de las latas en las que este producto se vendía entonces. Y alguna tapilla, siendo de los locales pioneros en este aspecto.

Con la construcción del barrio de Ciudad Jardín la taberna se traslada a la calle Rodolfo Gil con nuevas expectativas y un ambiente esencialmente taurino. Es decir, una taberna cordobesa como Dios manda. Al principio tenían la zona de barra y una bodega. En 1971 hacen una reforma. La bodega se convierte en su comedor. Y ahí llega el concepto de taberna con una carta cada vez más amplia y el protagonismo de la generación compuesta por el padre de los actuales dueños, José Salcedo, y su esposa, María Luisa Pérez, galardonada en el 2008 con el reconocimiento de Señora de las Tabernas.

Durante muchos años frecuentada por los estudiantes de la Facultad de Veterinaria (hoy Rectorado), y lugar taurino por excelencia gracias a la amistad de la familia con el torero José María Martorell, la taberna mantiene su esencia invariable, el gusto por la cocina tradicional a fuego lento y un sin fin de propuestas y especialidades bien apreciadas por todos los cordobeses. A todo ello se une el mérito de permanecer en la misma familia desde hace décadas, en ese sentido uno de los pocos negocios de hostelería que lo han conseguido.