Ahorra tiempo y dinero
Servicios para empresas
Compras Agrupadas
Juntos ahorramos
Mis empresas / contenido
Tus empresas y contenido.

Mucho antes de David Rico o La Flor de Levante

Historia económica de Córdoba: las neverías, las horchaterías y la fábrica de hielo

Historia económica de Córdoba: las neverías, las horchaterías y la fábrica de hielo

Antes de que se pusieran en marcha las primeras heladerías consideradas modernas en Córdoba hay que remontarse a la primera mitad del siglo XIX, cuando encontramos las llamadas neverías. La primera referencia en la prensa histórica se refiere a la “acreditada nevería de la Fuenseca”, que para serlo debería llevar ya un buen tiempo en funcionamiento. Esta primera referencia es del periódico El Liceo de Córdoba del 28 de noviembre de 1944.

Eran aquellas neverías negocios que aprovechaban la primigenia fabricación de nieve para ofrecer diversos productos, entre ellos granizadas o sorbetes. Sabemos igualmente por la prensa histórica que en la antigua calle de los Letrados, hoy Conde de Cárdenas, hubo otra muy popular [enlace]. Igualmente la prensa recoge la apertura, el domingo 20 de julio de 1858, de otra nevería situada en la calle Armas nº 68 [enlace]. Serviría helados, sorbetes y líquidos fríos. Los vasos grandes de almendra, limón, naranja o canela costaban: dos reales; las espumas de chocolate, leche, café, limón y naranja: tres reales; los sorbetes de avellana, mantecado y toda clase de fruta: cuatro reales; las horchatas y chufas, según, a uno o medio real; la libra de nieve a 40 cuartos. Y además por encargo se hacía queso helado.

El 23 de junio de 1859 abría otra nevería, esta vez en el Paseo de la Ribera [enlace], con sorbetes y mantecados a cinco reales, o los cuartillos de naranja y limon a dos reales y medio. Esta nevería abría en lo que se conocía como temporada de baños  en el Guadalquivir, y la zona era amenizada con orquestas [enlace].

En los años 60, resulta difícil precisar la fecha, nace la fábrica de hielo artificial de la calle Mayor de San Lorenzo, en el nº 153, que estaría ligada a todo este tipo de comercios. [enlace]. En los años 90 hubo otra en la Espartería [enlace]. Otra fábrica estuvo situada en la calle Carreteras [enlace]

Las neverías por supuesto también podían ser provisionales. En junio de 1867 se puede comprobar como en el recinto ferial se instalaba una nevería y confitería dentro de una tienda de campaña a cargo, ni más ni menos, que de los hermanos Puzzini, que serían responsables del celebérrimo Hotel Suizo, y también del Café Suizo y la Fonda Suiza. [enlace]. También hubo una  nevería en los  años 70 del XIX en Gran Capitán a cargo de los mismo hermanos. Al tiempo la nevería se llamó, de hecho, Suiza. [enlace].

En 1909, la famosa confitería La Perla contaba con lo que se llamaban maestros de nevería, trabajadores expertos en estas lides dentro de una oferta más amplia y además acompañados de los adelantos técnicos de la época. [enlace].

Las neverías poco a poco dejaron de ser un negocio especializado y se integraron precisamente en las cafeterías.

LA FÁBRICA DE HIELO

Habría que hacer un inciso para hablar de una industria relacionada y que en su momento fue notoria. Nos referimos a la fábrica de hielo que hubo en la calle Mayor de San Lorenzo nº 153. Se puso en marcha en julio de 1863 y estuvo a cargo de los señores Caville y Tremoulet. [enlace] La fábrica dio algunos quebraderos  de cabeza a los vecinos, que protestaron. El hielo al mayor costaba 45 reales la arroba y al menor 8 cuartos por libra. [enlace]. Esta sería la primera de varias fábricas de este tipo. Por supuesto el hielo se utilizaba para diversos usos más allá del de las neverías. El  hielo se vendía en la Plaza de la Compañía, en la esquina con la calle Reloj.

LAS HORCHATERÍAS

Junto a las neverías se ponían también de moda en los  años sesenta del  siglo XIX las horchaterías, siendo la primera la situada en la casa nº 73 frente a San Andrés.  Se abrió en julio de 1865. Se trataba de una horchatería al estilo de Madrid que vendía por ejemplo refrescos en polvo. El cliente llevaba el vaso de agua y en el local se le echaba el sabor. Y por supuesto se servía la entonces popularísima zarzaparrilla. [enlace]

Años después, las llamadas horchaterías valencianas, ya de otro tipo, se convertirían en las primeras heladerías modernas, casi siempre impulsadas por empresarios  de Levante y basadas en otro tipo de maquinaria. De ahí surgirían David Rico o La Flor de Levante.