El IMIBIC lanza desde Córdoba una patente para controlar el estado de coagulación de la sangre

El IMIBIC lanza desde Córdoba una patente para controlar el estado de coagulación de la sangre

El Servicio Andaluz de Salud y el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC) ha patentado un dispositivo de medición y regulación continua del estado de coagulación de sangre en la circulación extracorpórea. Los autores de la invención son el doctor Rafael León, de la unidad de gestión clínica de medicina intensiva del hospital Reina Sofía, Sheila Cárcel, junior research project manager de la empresa Evidenze Inesem Business School y David Requena, de la unidad de innovación tecnológica del Imibic.

La idea de esta patente, como explica Rafael León, surge de la complicación de una paciente con un coágulo, algo que generó un infarto cerebral con resultado fatal. En ese momento se dieron cuenta de que era necesario un dispositivo que permitiera monitorizar la coagulación de forma continua, un problema clínico que requería de una respuesta. «Cuando tienes personas, cuya vida dependerá de  las decisiones que tomemos, es lógico que   intentemos ofrecer lo mejor de nosotros y lo mejor de lo que disponemos, pero  algo que siempre he oído en mis maestros, compañeros y amigos es la palabra “ojalá” pudiéramos;  palabra de origen árabe “shaa Allaah” simboliza el querer que algo suceda y precisamente es el comienzo de esta andadura», detalla el doctor del Reina Sofía.

Se trata en este caso de la primera patente de los autores. Cada vez se hace más necesario, en diferentes situaciones de la medicina crítica, extraer sangre de un paciente, hacerla circular por una máquina y retornarla. «Un ejemplo práctico lo hemos tenido recientemente con motivo de esta pandemia por el virus SARS-CoV-2, donde debido a un fallo respiratorio grave hemos tenido que instaurar terapias con ECMO u oxigenación por membrana extracorpórea a un volumen importante de pacientes», precisa León. De esta forma, los objetivos del dispositivo son fundamentalmente tres: hacer circular la sangre de forma apropiada cuando fracasa el corazón, depurarla de sustancias tóxicas y perjudiciales para el organismo y, por último, oxigenarla cuando los pulmones son incapaces de permitir la difusión del oxígeno al torrente circulatorio.

El invento trata de dar solución a los problemas de trombos derivados de la inserción de dispositivos al paciente mediante cánulas. La sangre formaría trombos al entrar en contacto con esa superficie desconocida y así evitar hemorragias. Para evitar que forme esos trombos por el contacto con la cánula se administra un fármaco de forma continua. En la actualidad existen muchos métodos para determinar la actividad de dicho fármaco, pero todos ellos tienen en común que «necesitan obtener una muestra de sangre del paciente, lo que implica la manipulación de un circuito de alta complejidad y además las muestras se obtienen con determinados intervalos», detalla el doctor y coautor de la patente.

SENSOR OPTOELECTRÓNICO

De forma muy básica podemos decir que el objetivo de este dispositivo es «vigilar el estado de la sangre para evitar bien por exceso o bien por defecto que se produzcan complicaciones, mediante el “mapeo” continuo con un haz de luz a una determinada longitud de onda, siendo capaz de detectar el sensor optoelectrónico las variaciones que se producen en las características del flujo sanguíneo», precisa León.

De esta forma el nuevo dispositivo permite ver en tiempo real qué ocurre en el organismo del paciente crítico al vigilar constantemente la fluidez sanguínea. Además evita que se le esté sacando sangre a este tipo de pacientes vulnerables tantas veces, pues «si se obtienen dos centímetros cúbicos de sangre cada hora, en 24 horas el paciente ha perdido 48 centímetros cúbicos de sangre,  que multiplicado por varios días podrían suponer un volumen sanguíneo importante». A la vez se evita manipular un sistema tan complejo, con lo que se disminuye la posibilidad de error. Además, al ser un sistema que no entra en contacto con la sangre del paciente se evita el riesgo de una infección grave.

En estos momentos, los autores de la patente, con la idea de desarrollarla, han mantenido ya contacto con empresas líderes del sector a nivel mundial, como confirma Rafael Léon.